
Por fin ha descansado Eulana Englaro, tras su lucha por salir de una cama de hospital, en la que ha estado 17 años, en coma vegetativo.
Como no creyente, y tras los hechos acaecidos, me produce vergüenza ajena ver la posición de El Vaticano y del gobierno italiano (en su figura principal de Silvio Berlusconi) en relación a su imposibilidad de llevar a cabo su elección de morir dignamente y salir de la NO vida que llevaba gracias a una máquina.
Descanse en Paz.